viernes, 11 de septiembre de 2009

LAS MEDIDAS ECONÓMICAS EN EL GOBIERNO DE RAFAEL CORREA: EVALUACIÓN Y PERSPECTIVAS PARA EL FUTURO


El Presidente Rafael Correa lleva 2 años y medio en el cargo, un periodo caracterizado por continuos procesos electorales que derivaron en una nueva Constitución Política y en el establecimiento de una Asamblea Nacional formada mayoritariamente por militantes de PAIS, el partido oficialista, quienes se han encargado de aprobar las leyes enviadas por el ejecutivo. En la última campaña política los ciudadanos ratificaron al economista Correa como primer mandatario, quien luego de la victoria aseguró radicalizar su proyecto socialista. Es válido en este punto analizar qué es lo que nos ha dejado este periodo en el ámbito económico, y discernir basados en la tendencia, lo que nos depararán los próximos 4 años.

Este primer periodo se caracterizó además por ser fuente de altos ingresos para el Estado. En el 2007 se incorporaron al presupuesto 1.300 millones de dólares, correspondientes a los fondos petroleros y 2.500 millones se obtuvieron entre 2007 y 2008 como ingreso extraordinario por el incremento en el precio del petróleo. En total, el Gobierno Central (sin considerar los organismos autónomos y las empresas públicas) tuvo recursos por aproximadamente 24,400 millones hasta marzo de 2009, esto es alrededor del 50% del PIB, ingresos por encima de lo obtenido por cualquier otro gobierno en la historia del Ecuador.

Este panorama favorable para el Presidente y su buró político, podría hacernos presumir que nos encontramos transitando por una senda de bienestar y desarrollo. Este gobierno ha tenido todas las herramientas para llevar a cabo su ambicioso proyecto político. No obstante y a pesar de aquello, los resultados en materia económica dejan ver una realidad muy distinta.

Es cierto que en los últimos meses algunos empresarios ecuatorianos han sufrido los embates de una crisis internacional, lo que ha incidido negativamente en el volumen de las exportaciones y ha reducido los montos de las remesas que envían los emigrantes ecuatorianos a sus familiares, traduciéndose en menor producción y mayor desempleo. Sin embargo, el bajo desempeño de la economía ecuatoriana es consecuencia, en gran medida, de las malas políticas adoptadas por el gobierno, las cuales lejos de contrarrestar los efectos de la crisis, han logrado que esta se profundice.

El Fondo Monetario Internacional en su informe World Economic Outlook estima que la economía ecuatoriana decrecerá 2% este 2009; constituyéndose en uno de los países con más bajo desempeño, solo superado por Venezuela y México (ver cuadro). Es importante hacer notar que países como Perú que se ven igualmente afectados por la crisis internacional, tendrán crecimiento positivo este año.

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Eliminación de la Tercerización Laboral

Debemos tener claro, que un proceso recesivo como el que vive el mundo actualmente, obliga a los países a introducir políticas de flexibilización, de tal manera que las empresas y las familias se adapten a las circunstancias y puedan afrontar de mejor manera sus efectos. Lo contrario ha sucedido en el país, pues con la promulgación del Mandato 8, lamentablemente se eliminó la tercerización laboral y el trabajo por horas, haciendo más difícil la contratación de trabajadores.

Esta medida en la práctica dificultó la adaptación de las empresas a la crisis y ahondó el problema del desempleo al expulsar del sector formal de la economía a miles de trabajadores. El siguiente cuadro muestra el deterioro considerable que ha sufrido el empleo. Observamos cómo hay un incremento de casi 2 puntos porcentuales entre el segundo trimestre de 2008 y el mismo trimestre del 2009.

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Impuesto a la Salida de Divisas

Otro grave error en materia de políticas públicas es establecer un impuesto a la salida de capitales. Originalmente se lo estableció en medio punto porcentual y en la actualidad su tasa es del 1% (Se encuentra en estudio su elevación al 2%). Lejos de cumplir con el objetivo del régimen de evitar la salida de dólares de la economía, este impuesto se ha consolidado como una gran barrera a la entrada de capitales.

Parece que no se han dado cuenta de que en este mundo globalizado hay una franca competencia entre países por captar capitales para inversión, brindando exenciones tributarias, garantías a la propiedad privada y a los contratos, etc. De tal manera que si le decimos a un inversionista internacional, que cada vez que él decida retirar las utilidades que genera su empresa o parte de los recursos que ha invertido deberá pagar un impuesto, éste simplemente se abstendrá de venir al país y colocará su dinero en naciones que brinden mejores condiciones.

Asimismo vale recalcar que en una economía como la nuestra, los capitales se irán a pesar de que se deba pagar el 1%, 2% o el 50%, pues si las condiciones son adversas, el empresario preferirá perder parte de sus recursos y no la totalidad de ellos. Por otro lado, las trasferencias que hacen los importadores a sus proveedores en el extranjero están siendo gravadas por este impuesto, lo que encarece los productos perjudicando a los importadores y por ende a los consumidores, quienes deberán pagar un mayor precio por los mismos productos.

Trabas al Libre Comercio

A principios de año el Gobierno implementó una serie de medidas o restricciones a las importaciones, como forma de combatir el problema de la Balanza Comercial no petrolera que es negativa. El objetivo según explican es disminuir las importaciones, incentivando la producción local, al tiempo que se ayuda a la preservación de la dolarización.

Para empezar, la idea de la Balanza Comercial favorable es un criterio introducido hace mucho por el mercantilismo. Según esta teoría, el país gana cuando las exportaciones exceden a las importaciones. Esta concepción equivocada del comercio no considera que las exportaciones son el precio que pagamos por las importaciones; en virtud de esto, una nación realmente ganará cuando pueda importar la mayor cantidad de bienes y servicios sin tener que exportar mucho a cambio de ellos. Haciendo un símil con la economía familiar, las personas ganarán más cuando puedan comprar la mayor cantidad de productos a cambio de un menor número de horas de trabajo o esfuerzo.

La iniciativa de promover la producción local es muy loable, no dudo de la buena intención de las autoridades, sin embargo cuando el país no brinda las condiciones mínimas necesarias para que la iniciativa empresarial opere y encima se sufre un proceso recesivo a nivel mundial, las inversiones inevitablemente se detendrán y el aumento productivo no se dará.

Al cabo de algunos meses de implementada la medida, los resultados en cuanto a progreso económico no son alentadores: los ciudadanos deben pagar mucho más por los mismos productos, la sustitución de importaciones no ha arrancado aún y se demuestra porque estas no han disminuido (El volumen de importaciones se incrementó en 8,16% de enero a mayo de 2008 al mismo periodo en el 2009).

Conclusiones y Recomendaciones

Los momentos de crisis, si los sabemos capitalizar, pueden generar oportunidades. En el caso de Ecuador pueden servir para la introducción de reformas en políticas públicas que generen crecimiento económico y bienestar. La historia y la experiencia empírica nos demuestran que para afrontar de mejor manera los avatares, es necesario tener flexibilidad, lo que implica una legislación laboral menos rígida y mercados desregulados. En esa misma línea muchos países reducen la carga de impuestos, abren sus mercados al comercio mundial y a la inversión extranjera y fortalecen sus sistemas financieros como fuente canalizadora de recursos para procesos productivos.

Sin embargo, el camino elegido por los actuales gobernantes gira en el sentido contrario. Mayores regulaciones a la actividad empresarial, mayor carga impositiva, trabas al libre comercio y un sistema financiero altamente intervenido y debilitado, han sido la tónica de actual régimen. Una receta ideológica que no es nueva, que ya ha sido implementada aquí años atrás y en muchos otros lugares alrededor del mundo. El resultado ha sido el mismo en todo lugar y tiempo: mayor miseria y descontento.

Los escasos logros en materia de inversión social se ven empañados con el bajo desempeño en el ámbito económico. Si no hay rectificaciones por parte del Presidente y su equipo, tendremos otra década perdida y ese es un lujo que no podemos ni debemos darnos.

* El autor es Analista e Investigador Asociado al Instituto Ecuatoriano de Economía Política y catedrático universitario.

Artículo publicado originalmente en la edición de agosto de 2009 de la Revista Industrías.

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